Premio Nacional de Ilustración a nuestro vecino Alfredo González, dibujante.

La asociación Molín de Adela quiere hacer pública la noticia de la concesión del premio Nacional de Ilustración 2017, a Alfredo González, que nació en Agüeria, hijo de Araceli y hacerle llegar nuestra más sincera felicitación a la vez que un fuerte abrazo, con el deseo de que pronto lo podemos ver recorrer los caminos, pasear por el campu de la escuela u observar los castañeos que formaron parte de su niñez y para los que siempre tiene un recuerdo cariñoso..

El dibujante Alfredo, premio Nacional de Ilustración

El ministerio le concede el galardón por "su magisterio e influencia en sucesivas generaciones"

Madrid

Ilustración del dibujante Alfredo.
Ilustración del dibujante Alfredo. ALFREDO


Después de 65 años de trayectoria, Alfredo González, Alfredo, ha sido galardonado hoy, miércoles, con el Premio Nacional de Ilustración de 2017, que concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, "por su dilatada trayectoria, que le ha llevado a trabajar en distintos puntos de España y del mundo, por su cultivo de distintos aspectos de la ilustración y por su magisterio e influencia en sucesivas generaciones", señala el comunicado del ministerio. Este galardón se concede para reconocer y distinguir el conjunto de la labor de un ilustrador español en el ámbito del libro y de las letras españolas. La dotación económica es de 20.000 euros.

“Se me esponja el alma con este premio”, ha declarado el dibujante a EL PAÍS. “Es el mejor de todos los que he recibido y llegó en el momento ideal”. El galardón ha sido para él absolutamente motivacional, y lo que más le alegra es que “haya habido unanimidad en el jurado” al elegirle.

Actualmente ya le cuesta mucho dibujar por los dolores de espalda que sufre tras “pasar tantos años trabajando en una tabla pequeña y sentado en un palo de gallinero”, ha comentado entre risas. Aun así, todavía le dedica unas cinco horas diarias a su labor, con descansos intermedios que aprovecha “para leer o salir a caminar”.


Pese a todo, a sus 84 años Alfredo no para. Incluso cuando pasea por la calle, suele salir con un bloc para sentarse a dibujar lo que se encuentra en sus caminatas. “La ciudad está viva. Es como un hormiguero en el que merodeamos todos”, ha referido sobre su principal inspiración gráfica. Por si fuera poco, actualmente se encuentra trabajando en un libro de ilustraciones del Alcázar de Sevilla que el Ayuntamiento de aquella ciudad le ha encargado. “Serán 50 dibujos que publicará el Grupo Pandora”, ha adelantado.

Alfredo (Agüeria, Asturias, 1933), estudió Filosofía y Teología, en 1958 se trasladó a Madrid para dedicarse a la ilustración. Aunque todavía recuerda la pizarra de su escuela donde su maestro le dejaba dibujar. “Pintaba lo que veía en el pueblo: vacas, caballos, ríos, mineros y maquinaría”, recuerda. Durante 17 años trabajó en publicidad y en 1971 fue contratado como director por una agencia venezolana.

Tras recorrer varios países latinoamericanos, regresó a España, donde, aparte de sus encargos publicitarios, ha colaborado como ilustrador en revistas y periódicos como EL PAÍS, La Codorniz, El Jueves, El Papus, Muy Sr. Mío, Cambio 16, La Calle y El Mundo. Además, ha sido ilustrador de gran número de libros, entre los que destacan Teoría de Madrid, con textos de Francisco Umbral, y De Moscú a Nueva York, en colaboración con el escritor Ignacio Carrión. Y recientemente publicó las memorias La ventana de atrás. Desmemorias de un dibujante.

Con anterioridad al Nacional, Alfredo obtuvo diversos galardones por sus carteles para empresas, como el Premio de Información y Turismo, en 1963; el del Ayuntamiento de Madrid, en 1966; el del Círculo de Lectores y el Penagos de Dibujo.

A pesar de que sus jornadas de trabajo actuales le “cansan tanto como cavar”, todavía le gustaría publicar “un libro más”. Sobre todo porque más allá de su edad, reconoce que a su edad es más exigente consigo mismo en sus trazos. Sin embargo, ha admitido que este premio “corona” su carrera. “No me falta nada como dibujante”.