En febrero llegaron las nieves

Con los primeros días de febrero del 2018, llegaron las nieves y las lluvias a dar fuerza y bravura al río Negro, que luce sus aguas teñidas de color verde por el deshielo.

L@s moliner@s no pueden dejar de mirar al río, mientras suben y bajan las compuertas, a la vez que limpian la presa de las maderas y piedras que acompañan a las crecidas del río. Mientras tanto las primeras flores (prímulas o primaveras, eléboros, verónicas) se asoman prudentes a la vez que temerosas del frío de las noches y de las heladas matinales. Sólo resisten impasibles los ombligos de venus, las lenguas de ciervo y los helechos comunes. El pequeño texu/tejo y el lloreu/laurel mantienen sus hojas verdes y vivas para poder mirarse en el espejo del río.

Posados en las grandes piedras podemos ver a los mirlos acuáticos, una pareja de azulones que disfrutan en un remanso de la orilla, mientras por encima de nuestras cabezas pasan volando los cormoranes y la garza real. Los ablanos/avellanos exhiben a modo de colgantes sus flores masculinas y en el rojo de las femeninas ya se percibe el fruto venidero. Los alisos/umeros aún parece que duermen con el rumor de las aguas del río, y éstas compiten en su jolgorio y música con los bandos de mitos, esas diminutas aves -con más cola que cabeza-, que saltan de rama en rama, de árbol en árbol, animándonos a vivir el momento.